– Como definirías Ibiza Blanco Desnudo?
Es la exploración de un mito, esa Ibiza presente en nuestra memoria colectiva, es una Ibiza soñada hecha realidad. La búsqueda personal de una Ibiza situada en la leyenda, en algún lugar entre mi mente y la realidad. Para conseguirlo las imágenes de este proyecto se mueven de forma fluida entre lo escenificado y lo espontáneo, el documento y la ficción, sembrando una cierta duda, haciéndonos ver Ibiza de una forma más sugerente y evocadora que real.
Es una Ibiza de aguas cristalinas, calas solitarias y pequeñas casas blancas en campos idílicos. Un propuesta de que lugares maravillosos existen, y en un sentido más amplio, de que la felicidad también. Una isla libre de turismo masivo con la esperanza de contribuir a la concienciación sobre sus consecuencias. No de una forma reivindicativa de denuncia directa y literal, sino de forma reflexiva, elíptica y poética. Si ver es creer, espero que viendo estas imágenes empecemos a creer que otra Ibiza es posible.

– Como toma forma este proyecto?
Se trata de material de archivo, de mis primeras fotografías allá por el año 2008. Ibiza Gran Hotel estaba buscando algo especial para su décimo aniversario y surgió la optunudiad de esta colaboración. Son fotografías que había desarrollado durante cuatro años. En la mayoría de ocasiones mis proyectos suelen llegar a durar años, con un contacto directo y constante con el objeto retratado, con el que interactúo de forma estrecha. Esto me permite intervenir en la escena de una forma informada.

– Es una documentación de lo que queda de ese mito de Ibiza hoy?
En abosulto, es una invitación a mi mundo, como un sueño, lo bueno de los sueños es que no tienen que tener un sentido literal. Por lo tanto no tengo interés en describir o documentar, no me considero un fotógrafo documentalista. Por supuesto en mis fotos aparecen lugares y personas, pero si los documentan es sólo un efecto secundario.
Las fotografías están entre lo escenificado y lo espontáneo. Yo determino la persona, el lugar, la actividad y estilismo, pero animo a los modelos a tener iniciativa propia, es un intercambio. Aunque las imágenes comienzan como algo escenificado, el resultado no es premeditado.
Tampoco mis modelos son profesionales pagados para producir un simulacro de algo, por el contrario son personas que tienen una historia que les relaciona con la isla.

– Quienes son entonces las modelos que aparecen en Ibiza Blanco Desnudo, como las eliges?
Con mucho cuidado. Trabajo con su energía y la mía. No los preparo porque no quiero que quede sobreactuado. Cuanto menos dirijo mejor, porque las poses por definición están limitadas a arquetipos que tenemos de como debe aparecer una persona en una foto, lo que da un resultado limitado. La gente es capaz de de hacer cosas inimaginablemente bonitas. Si doy instrucciones a los modelos, normalmente son más de concepto que técnicas.

– Cuanto hay de Juan Barte en este proyecto?
Una fotografía siempre empieza con la proyección del fotógrafo en la misma, así que Ibiza Blanco Desnudo es un trabajo íntimo y personal. Un propuesta de que lugares idílicos, y en un sentido más amplio, de que la posibilidad de felicidad, puede existir y existe. Como decía el poeta alemán Novalis debemos romantizar el mundo para encontrar de nuevo su sentido original.
Aunque en cualquier son imágenes abiertas a la interpretación. No pretendo ofrecer respuestas, pero sí quizás abrir un diálogo.

– Puede entonces ser atractivo para un publico general que no este familiarizado con Ibiza?
Sin duda, en el núcleo de toda fotografía hay deseo. Cuando vemos una foto no vemos necesariamente el deseo que produjo esa imagen, pero son nuestros propios deseos los que actúan. Es por eso que aunque desconozcamos la intención del fotógrafo podemos disfrutar plenamente de esa fotografía. Miramos una imagen y, normalmente de una forma subconsciente, nos identificamos con nuestros propios deseos proyectados en ella.
Una fotografía siempre está abierta, nunca están totalmente terminadas, requiere que nos proyectemos en ella, que nos identifiquemos con y en ella. Sólo en esa interactuación la fotografía se revela, y siempre de forma diferente en cada uno de nosotros. Cuando esto ocurre, cuando una foto importa lo suficiente a alguien, adquiere un significado no necesariamente implícito en ella, si no el que le de esa persona en particular.

– Como enfocas tus proyectos. Empiezas a hacer fotos con una vaga idea inicial y lo desarrollas a partir de ahí, o planeas todos los detalles antes de empezar a fotografiar?
Es un equilibrio entre los dos. Si hay mucho de lo primero puedes acabar con un montón de fotos aleatorias e inconexas sin ningún concepto o narrativa que las una. Si la balanza se inclina en lo segundo acabas con un proyecto didáctico y soso.
Comienzo con un planteamiento inicial, normalmente con el fotolibro como meta. También hago mucha investigación previa y durante el proyecto; literatura, música, cine…

Ibiza blanco desnudo además de un libro es un exposición. Cuales son las diferencias de llevar las fotos a las páginas de un libro o a las paredes de una galería?
En cierto modo es un reto similar aunque hay diferencias obvias como  la experiencia íntima o pública, el diálogo, la escala, etc. En una galería puedes activar la experiencia de la audiencia, hacerles mirar hacia arriba para ver unas nubes. En un libro puedes hacer algo más íntimo y empático con el contenido.

– Por qué fotografía en blanco y negro?
Es un afán de substraer para mostrar la esencia, porque la ausencia de la información que aporta el color, me ayuda a concretar el mensaje. Cada color trae consigo su propia personalidad y por lo tanto provoca una digresión de la obra. Pero el blanco y negro limita las cosas y cuanto más limitadas las cosas, más notorias.
Por otro lado al parecerse menos a la realidad facilita esa indefinición entre realidad y ficción en la que me gusta moverme.

– Tus modelos nunca miran a cámara?
El protagonista no monopoliza la imagen con su mirada, evitando así un reconocimiento directo. Cuando ves directamente los ojos del retratado lo dominan todo, pero cuando no es así, complementan la imagen en lugar de protagonizarla y la imaginación puede llegar más lejos, la audiencia puede detenerse en detalles que suelen ser relegados por la intensidad de la mirada.
Me gusta cuando el espectador tiene que detenerse en una imagen, de modo que se establece un diálogo y una complicidad.
Por este motivo también suelo fotografiar fragmentos, por su capacidad de sugerir más que de descubrir, y generar así imágenes abiertas.